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EL INCREIBLE ARBOL GENEALOGICO DE DONALD TRUMP

La historia del increíble árbol genealógico de Donald Trump. Conoce los orígenes del actual presidente de Estados Unidos de America. Todo comenzó con la llegada de su abuelo desde Alemania...


Friedrich Drumpf, así se llamaba, emigró a EEUU desde Alemania con solo 16 años. Hizo fortuna con hoteles y restaurantes que funcionaron como prostíbulos durante la fiebre del oro. El nuevo presidente nunca ha querido hablar de este capítulo familiar.

El abuelo de Donald Trump en 1918. El destino es caprichoso. En 1885 llegaba a la Casa Blanca el demócrata Grover Cleveland, un presidente atípico por ser el único que ha tenido dos mandatos no consecutivos, que además vetó una ley que pretendía restringir la entrada de extranjeros al país. Aquel mismo año arribaba a la joven nación un inmigrante alemán de 16 años llamado Friedrich Drumpf. Traía sólo una maleta y no sabía una palabra de inglés, pero su talento innato le llevó a cumplir el sueño americano y levantar un imperio económico, regentando hoteles y restaurantes que funcionaron como prostíbulos durante la fiebre del oro. Amasó una fortuna y regresó a su patria con la intención de quedarse para siempre, pero el gobierno germano le expulsó por eludir el servicio militar obligatorio. Aquella decisión cambiaría el rumbo de la historia. Hoy, 131 años después, otro presidente poco común se prepara para tomar el mando de EEUU y, en este caso, cerrar las fronteras: Donald, su nieto. La presencia de la saga Trump en estas tierras ha sido de todo menos discreta y convencional desde que pisaran por primera vez el nuevo mundo. Al pasado del abuelo se suma el del padre, Fred Jr., que recientemente ha sido vinculado con los grupos del Ku Klux Klan de los años 20 de Nueva York. Pero para narrar la historia de esta estirpe, debemos primero viajar a su lugar de origen, una pequeña aldea rodeada de viñedos en la región germana del Palatinado.

El abuelo paterno de Donald Trump, Frederick, en una imagen de 1887. La periodista Gwenda Blair es la autora del libro The Trumps: Three Generations That Built An Empire (Los Trump: Tres generaciones que construyeron un imperio), actualizado en una reciente edición como The Trumps: Three Generations of Builders and a Presidential Candidate (Tres generaciones de constructores y un candidato a la presidencia), donde investiga el origen de este linaje y sus negocios durante tres generaciones. La obra aún no está traducida al castellano, aunque la escritora dice que le encantaría que algún editor lo hiciera. En una entrevista con EL ESPAÑOL, Blair explica que visitó Alemania y los lugares clave en la vida de este inmigrante. Hablé con los familiares que aún quedan allí, y también estuve en las ciudades americanas donde trabajó, relata. De aquel trabajo de campo obtuvo la mayoría de los detalles que han ayudado a reconstruir su apasionante periplo. Friedrich, el abuelo del nuevo presidente de EEUU, vivía con sus padres, Christian Johannes Drumpf y Katharina Kober, dos vendimiadores que se ganaban la vida recolectando la uva, en Kallstadt, un apacible pueblecito germano cuya tradición vitivinícola data del Imperio Romano. De Friedrich a Frederick Tras una larga enfermedad, su padre, el bisabuelo Christian, moría en 1877 con 48 años, dejando a la familia en la ruina. Sus cinco hermanos se pusieron a trabajar en el campo, pero la salud de Friedrich era tan endeble para afrontar aquella faena que, con sólo 14 años, en 1883, lo mandaron a la localidad vecina de Frankenthal para trabajar como aprendiz de peluquero. Cuando aprendió el oficio, tras dos intensos años, volvió a su pueblo natal. Allí, este joven, ya con 16, se dio cuenta de que aspiraba a algo que la vieja Europa ya no podía darle, riqueza. Además, hasta Baviera llegaban entonces los cantos de sirenas de una nueva tierra de oportunidades que se abría paso al otro lado del Atlántico. De modo que una noche, sin avisar, cogió la maleta, dejó una nota a su madre y se encaminó a Bremen, donde embarcó rumbo a EEUU. Allí lo esperaba Nueva York, ciudad que la historia uniría para siempre a su apellido. Pero no al de Drumpf. El 16 de octubre, como muchos inmigrantes, se inscribió en el registro norteamericano, donde lo anotaron incorrectamente, u optó por asimilarlo a un sonido más inglés, como Frederick Trumpf, que acabaría derivando en Trump. Vivió un par de años en la casa de su hermana Katharina, que había emigrado antes que él. Encontró trabajo en una barbería donde hablaban alemán y se quedó allí seis años.

Pero el primero de los Trump anhelaba más. En 1891, se marchó a la costa oeste, a Seattle, donde compró con sus ahorros un restaurante en el centro de la ciudad, en una zona donde en la época abundaban casinos, salones y burdeles, el red-light district conocido como Lava Beds. El local fue bautizado como Poodle Dog, y en él servía alcohol, comida y ofrecía habitaciones para señorit